martes, 24 de julio de 2007

Entradas y salidas




Que la gente entre y salga de tu vida no debería sorprenderte. Lo sorprendente es la capacidad que tenemos algunos seres humanos de olvidar a muchas de las personas que han pasado por nuestra existencia.

Me ocurre a menudo -y paso por pedante- que me topo a personas que muy seguramente han sido valiosas en algún proyecto laboral o que han estado conmigo muy divertidas en una fiesta, incluso ex compañeros universitarios.
Tengo que admitirlo: desde ese punto de vista soy la persona más ingrata de este mundo.

Dificilmente recuerdo sus caras o si tengo una vaga imágen me cuesta aún más pronunciar sus nombres, prefiero a veces pasar de largo antes de saludar y hacer tamaño desplante.

Lo peor es que a veces son estas personas a las que no saludo quienes cariñosamente me llaman por mi nombre en la calle, me envian mails o me llaman por teléfono para saludarme. A veces me pregunto si esta pequeña dama resulta ser inolvidable para ciertas personas y me atormento pensando en el porqué de este recuerdo permanente de mi nombre en sus vidas .

De otro lado considero que existe el lado práctico humano que es difícil de entender. El mundo "D" en el paralelo "H" de nuestros cerebros que muy a conveniencia tiene memoria selectiva y escoge a estos seres que se quedan ahí marcados para bien o para mal.

En mi vida hay pocas personas inolvidables, tanto en mi país como aquí en Ecuador. Gente que me ha impresionado positiva o negativamente, deportistas destacados, escritores, cantantes favoritos, una grata selección de amigos colegas de profesión, ex jefes, pero no creo que sean más de 100 en mi top. No creo que eso le aporte mucho a cada uno de ellos pero para una desmemoriada como yo, definitivamente es una lista muy selecta.

Hoy al ver partir a un ser más en mi existencia como nunca siento que no es cuestión de memoria sino de actitud.

Para algunos es más dificil dejar atrás las cargas y para otros es mejor viajar livianos. No se trata de indolencia sino de ser prácticos.En la ley de la selva de nuestro muy subestimado cerebro hay gente que nació para quedar ahí impregnada como veneno o bálsamo. En nosotros está el tipo de recuerdo que queremos dejar en cada cosa que hacemos o en cada palabra que decimos...

Elige perdurar.

2 comentarios:

Santa Solanda dijo...

Hola Marcela:

Gracias por tu comentario. En lo personas prefiero creer que no soy una persona ingrata si no una persona ocupada. Los amigos entienden y son pacientes pero tampoco me libro de parece cruel o desinteresada. Es una de las cosas en las que tengo que trabajar

Venus dijo...

Hola Mi Marce!, bueno esto de la ingratitud es bien profundo no?, a veces somos ingratos con nosotros mismos, fijate tu, que chevere seria que todos nos levantemos y si estamos vivos damos gracias, tambien con la naturaleza es indispensable agradecerle pero volvemos a lo mismo... somos ingratoscon ella tambien, y que les parece si al ver el agua aunque sea la del grifo le damos las gracias, y a la tierra que sostiene a nuestras plantitas... o que les parece al sol que muchas veces esta tan contento que casi nos quema con su brillo y felicidad y otras está escondido, y no es por gusto!, es porque no le decimos lo bonito que es y que está hoy...ja,ja,ja... bueno pues entonces a dejar de ser ingratos y empecemos con la naturaleza! y con los amigos, la familia, los conocidos y todos los que viven a nuestro alrededor....porque gracais a ellos crecemos, aprendemos, y podremos despertar nuestra sabiduría...
Saludos,
Obelix.